
Más allá del Milagro ocurrido en el minuto final a cargo de ese generador de Milagros llamado Martín Palermo, Argentina, se sabe, jugó un partido penoso.
Frente a un equipo que perdió todos sus partidos de visitante y sumó 24 goles en contra y sólo 2 a favor, anoche sumó su tercer gol y justamente ese gol es el que casi nos deja sin chances de alcanzar el Mundial.
Díficil de entender es el cambio Demichelis por Higuaín. El delantero había convertido un gol gracias a la ayuda de Palermo, arrastrando marcas y dejándo huecos en la defensa que el "pipita" supo aprovechar y que podía seguir aprovechando. En cambio, el defensor entró luego de meses sin jugar y, por ende, una clara falta de fútbol.
La sociedad Aimar-Messi fue sólo un asunto de 15 o 20 minutos. Luego fue todo lo mismo de siempre. Un Messi que no sabía ni la letra del Himno Nacional, totalmente intrascendente en el juego. Pero esta vez Messi no hace otra cosa que reflejar la "idea" táctica de Maradona. La Selección juega así, improvisando, a lo que salga, a tocar la pelota hasta Romero para que pegue el pelotazo, a no patear nunca al arco, a hacer pases infinitos hasta querer llegar dentro del arco.
Esta Selección necesita claramente de un Palermo, un tipo que no tiene miedo de patear al arco, de hacer el ridículo con alguna gambeta fallida, de cabecear alto, de patear afuera. Porque eso es exactamente lo que lo motiva a seguir intentando. Recordemos el caso de los penales. ¿Por qué Palermo patea el segundo y el tercer penal? Por esa necesidad de intentarlo hasta el cansancio, hasta que salga. Eso es constancia, sacrificio y hambre de gloria. Cualquier otro jugador hubiese pedido el cambio, el pidió la pelota.
Pero tampoco podemos siempre depender del Milagro. Argentina, con los jugadores que tiene, no puede ni debe depender de esa pelota final que otorgue el triunfo agónico. Argentina debe tener primero un técnico. Un técnico que tenga ideas. Esas ideas que sean entendidas por el plantel y ese plantel que responda a la idea entendida.
Se viene Uruguay y Argentina juega cada vez peor. No quiero caer en la estadística, pero Maradona de visitante todavía no pudo rescatar ni un punto. Ojalá, y como venimos diciendo en todas las previas de los partidos de la Selección, el partido que viene sea el que cambie las cosas.
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